Cienfuegos, Mimí Maura y El Otro Yo y es uno de los referentes principales de la denominada "nueva escena de cantautores". Junto a Pablo Dacal, Alvy Singer, Tomy Lebrero, Gabo Ferro y Flopa Lescano, entre otros, integran una suerte de armada sensible que vindica, cada uno a su manera, la "canción de autor" a partir de formas de instrumentación no habituales para el género. "Yo soy un fundamentalista", declara Pablo. "Tengo un proyecto cien por ciento acústico que me vincula, en cuanto al sonido, lo más posible a la música clásica, enla que es insólito usar un micrófono. Sé que podría ser más exitoso el proyecto amplificado, pero es una convicción ética. Yo creo que el aporte que hago es un aporte de salud, que hay gente que me lo agradece mucho: demostrar que se puede tocar música sin amplificar".
¿Cómo definís esta nueva escena de cantautores?
Lo primero que nos unió fue la cuestión de que teníamos orquestas, por la formación instrumental de las bandas. Pero es relativo, porque, por ejemplo, Tomy Lebrero tiene un sexteto de tango y lo que hace Alvy Singer parece jazz. Lo que sí, todos somos bandas "con" contrabajo, eso sería humorísticamente una definición. De pronto, quedamos un poco escrachados para la prensa de que somos una escena emergente, cerrada. Y no es así, nosotros tenemos afinidades, alianzas y amistades, no sólo en lo personal sino que los proyectos en sí son un poco amigos, con un núcleo bastante grande de músicos que no lo inventamos nosotros ni se formó alrededor nuestro. Flopa, Gabo Ferro, Coiffeur, Julieta Rimoldi, Nacho Rodríguez, Juanito el cantor. Los otros días participamos de un ciclo en la Biblioteca Nacional que era una especie de revival de un festival que hubo en el año 66, curado por los integrantes de La Nave de los Sueños. Y ellos decían que este movimiento de cantautores actual es análogo a los pioneros del rock, que era una especie de gente tocando una música nueva, todavía sin difusión, poetas, músicos. Un poco diciendo que ahora el rock es como es, una maquinaria medio como una aplanadora pero que hay un movimiento poético de vanguardia. Y los invitados fueron gente de esa época, Edelmiro Molinari, Soulé, Javier Martinez, esa mitología que son los pioneros del rock.
¿Creés que este movimiento forma parte del rock?
Yo no considero que haga rock. El rock es una cultura, para nosotros que tenemos treinta y pico, muy presente en nuestra vida. Lo que está buenísimo pero, por otro lado, yo creo que es un género que se define por la instrumentación. Los estilos se pueden definir por muchas cosas, por el tipo de compás, por el contexto social y yo tengo una visión de la definición de los géneros por la instrumentación. Si yo toco una sinfonía de Mozart con un arreglo para bajo, guitarra eléctrica y batería, probablemente, lo llamen rock. El estilo no es una cosa que se adhiere a la composición, se adhiere a la interpretación. Yo tengo una orquesta de piano, violines, clarinete, guitarra criolla que no está tan lejos de lo clásico. Yo digo que hago música clásica en lo que se refiere a la música, a la instrumentación. Pero mis composiciones parten de otro lado, parten del pop, del rock, de la milonga. No tengo géneros explícitos en mi composición. Ahí se da una mixtura que es un poco la base de mi proyecto. Soy un compositor contemporáneo, componiendo una forma sensible que dura unos 3 o 4 minutos, con armonías tradicionales, con alguna cosa de minimalismo, pero canción. Y lo instrumento con una paleta de colores que yo aprendí con la música clásica.
Pero lo que permanece en definitiva es la canción...
Ahí llegaste al punto en el que toda esta generación de cantautores que están emergiendo hoy nos sentimos asociados. La canción es una cosa tan sencilla que no se puede decir que es algo nuevo. Pero es cierto, le sacás la instrumentación, le sacás el volumen y sigue siendo un tipo con una guitarra tocando, y por ahí, hasta sin la guitarra. Es como si todo esto fuera una nueva forma poética, somos todos hijos del rock también y nos va costando mucho salirnos. Por ahí, la generación anterior a la nuestra, de Drexler, Kevin Johansen, por más que son cantautores con una escuela nueva, siguen teniendo banda de batería, bajo y guitarra eléctricos. Nosotros somos una generación que no va directamente a eso. Cada uno elige un camino de cómo va a armar su banda pero también es una manera de armar un proyecto colectivo. Hay una sensibilidad nueva. La poesía, por supuesto, que no es nueva, la melodía no es nueva, la canción no es nueva, en la forma de combinar esas cosas hay antecedentes milenarios, no se está inventando nada, evidentemente, hay una sensibilidad generacional que es nueva. Hay que conquistar una cultura. Hacemos una cosa tan sencilla que todavía no se entiende, no está puesta en un mercado determinado.
Estás grabando un disco nuevo que se va a llamar Rocha. ¿Qué significa ese lugar en tu vida?
Todavía no sé si se llamará así pero para mí internamente es Rocha. Yo me fui toda la vida de vacaciones a Rocha, ahí en Uruguay. Y son playas uruguayas que no están en la órbita de Punta del Este, o sea, que van bastante de vacaciones uruguayos y argentinos por igual. Es un lugar de intercambio rioplatense muy importante, creo que después de las ciudades grandes, el siguiente lugar de intercambio importante es Rocha. Además, se da la característica de que la gente que intercambia cultura lo hace en los dos meses de vacaciones, con una alegría muy particular. También hay una historia personal con la música porque cuando era chico tocaba el piano y el violín y a los 15 me llevé mi primera guitarra y aprendí a tocar allá en Rocha, en la playa. O sea que tocaba en invierno el piano y en verano la guitarra en la playa, me desarrollaba como guitarrista verano a verano, después, más de grande, ya empecé a mezclar más la guitarra en mi vida porteña. Tengo un estilo autodidacta, me formé mirando a otros guitarristas tocar canciones que tocaban otros. Y hay un estilo de canción que es la que yo digo que hago, que es música rochense, que no quiere decir rioplatense o uruguaya, yo no hablo del río ni de la ribera, yo hablo del mar, de la arena y del sol, tiene mucho más que ver realmente con esa geografía atlántica. Es el lugar donde más canciones me salen, siempre me vuelvo con un capital. Los últimos veranos compuse bastante, son canciones que me gustaron mucho y decidí grabarlas en un disco. Son canciones que estoy tocando ya en vivo con la orquesta pero igual este disco lo estoy grabando solo, es más minimalista, más despojado.
Ese debate entre la música culta y lo popular parece una constante en tu vida...
Ese es un punto que es prácticamente la historia de mi vida porque yo siempre transité por ahí. Una vez, me llamó la atención una cosa que leí de Coriun Aharonian, un compositor uruguayo de música culta y un pedagogo muy importante, un tipo que le ha dado clase a casi todos los compositores de música popular y culta del Uruguay: Fernando Cabrera, Jaime Roos, Drexler, etc. Y él decía algo así como: "ese territorio bastante incomprensible y difícil de explicar entre lo popular y lo académico, que el que lo transita conoce perfectamente". Yo me sentí así en ese lugar. No lo puedo explicar pero debo reconocer que es mi barrio, yo ando por ahí y siempre anduve por ahí. Y siempre fue un poco el conflicto, especialmente cuando era un veinteañero y estudiaba música clásica y entre mis compañeros era el rockero. Yo me siento orgulloso de pensar que estoy dibujando mi propio camino, que ni soy rockero ni soy músico clásico, el dibujo artístico que yo propongo a la sociedad es esto que finalmente soy yo.
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